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1. Proyecto Quien soy

Presentación

Adquisición de Lengua Extranjera

Nivel: Básico Adolescente-Adulto

Inteligencias Múltiples: intrapersonal, interpersonal, filosófica, lingüística

Gramática: presente de indicativo

Vocabulario: adjetivos, verbos

1.     Actividades

1.1.  Descripción física

Haz los ejercicios a respecto de la apariencia física.

http://cvc.cervantes.es/ensenanza/actividades_ave/nivelI/actividad_18.htm

Haz el teste psicológico

http://www.testpersonalidad.com/test-psicologico-gratis.php

Whatsapp - ¿Qué tipo de persona eres?

1.2.  Cualidades y defectos

Observa las cualidades y defectos de cada signo y comenta si estas o no de acuerdo.

https://espanolparainmigrantes.files.wordpress.com/2011/05/cualidadesdefectos.pdf


2.     El Príncipe

El Príncipe (en el original en italiano, Il principe) es un tratado de teoría política escrito por Nicolás Maquiavelo en 1513, mientras este se encontraba encarcelado en San Casciano por la acusación de haber conspirado en contra de los Médici. El libro fue publicado en 1531 y dedicado a Lorenzo II de Médici, duque de Urbino, en respuesta a dicha acusación, a modo de regalo. Tiene ciertas inspiraciones en César Borgia. Se trata de la obra de mayor renombre de este autor, aquella por la cual se acuñaron el sustantivo maquiavelismo y el adjetivo maquiavélico. (El Príncipe - Wikipedia, la enciclopedia libre, s.d.)

 

Capítulo XV

De las cosas por las que los hombres, y especialmente los príncipes, son alabados o censurados.

Maquiavelo comienza exponiendo su método para evaluar las virtudes que debe tener un príncipe: ser guiado por la verdadera realidad y no por utopías irreales; atenerse a lo que es y no a lo que debe ser. «Porque un hombre que quiera hacer en todo profesión de bueno, fracasará.» «Es necesario aprender a no ser bueno.» Para conservar el poder lo que se valora (o sea, lo que resulta exitoso) no es seguir la moral sino hacer lo que se tenga que hacer para la conservación del Estado. Hay que reconocer que de todas las cualidades morales positivas (liberalidad, generosidad, compasión, fidelidad, rectitud, etc.), aunque sería deseable tenerlas, en verdad no se las puede tener ni en su totalidad ni en su plenitud. Por ello hay ciertamente que evitar todos los vicios que asimismo hacen perder el Estado, pero también hay que tener los vicios que sean necesarios si sirven para conservar el poder. En cuanto a los que no influyen al respecto, los evitará «si es posible». Cada una de las cualidades morales en particular son abordadas en los capítulos sucesivos. (El Príncipe - Wikipedia, la enciclopedia libre, s.d.)

2.1.  Análisis

Vamos ahora analizar el texto de algunos capítulos de esa obra.

Los números que aparecen en el texto siguiente son comentarios que son accesibles apenas en el sitio original. No te preocupes de comprender todo de inicio, lo principal en este análisis es observar los adjetivos relativos al carácter y que piensa el autor a respecto de su importancia.

Acá tienes el audio del libro completo, este capítulo inicia a los 00:28:49
De las cosas por las que los hombres, y especialmente los príncipes, son alabados o censurados



Nos resta ahora ver cómo debe conducirse un príncipe con sus gobernados y amigos. Muchos escribieron ya sobre esta materia; y al tratarla yo mismo después de ellos, no incurriré en el cargo de presunción, supuesto que no hablaré más que con arreglo a lo que sobre esto dijeron ellos386. Siendo mi fin escribir una cosa útil para quien la comprende, he tenido por más conducente seguir la verdad real de la materia387 que los desvaríos de la imaginación en lo relativo a ella388; porque muchos imaginaron repúblicas y principados que no se vieron ni existieron nunca389. Hay tanta distancia entre saber cómo viven los hombres y saber cómo deberían vivir ellos, que el que, para gobernarlos, abandona el estudio de lo que se hace, para estudiar lo que sería más conveniente hacerse aprende más bien lo que debe obrar su ruina que lo que debe preservarle de ella; supuesto que un príncipe que en todo quiere hacer profesión de ser bueno, cuando en el hecho está rodeado de gentes que no lo son390, no puede menos de caminar hacia su ruina. Es, pues, necesario que un príncipe que desea mantenerse, aprenda a poder no ser bueno, y a servirse o no servirse de esta facultad, según que las circunstancias lo exijan391.


Dejando, pues, a un lado las cosas imaginarias de las que son verdaderas, digo que cuantos hombres hacen hablar de sí, y especialmente los príncipes, porque están colocados en mayor altura que los demás, se distinguen con alguna de aquellas prendas patentes, de las que más atraen la censura y otras la alabanza. El uno es mirado como liberal, el otro como miserable en lo que me sirve de una expresión toscana en vez de emplear la palabra avaro; porque en nuestra lengua un avaro es también el que tira a enriquecerse con rapiñas, y llamamos miserable a aquel únicamente que se abstiene de hacer uso de lo que él posee. Y para continuar mi enumeración añado: éste pasa por dar con gusto, aquel por ser rapaz; el uno se reputa como cruel, el otro tiene la fama de ser compasivo; éste pasa por carecer de fe, aquél por ser fiel en sus promesas; el uno por afeminado y pusilánime, el otro por valeroso y feroz; tal por humano, cuál por soberbio; uno por lascivo, otro por casto; éste por franco, aquél por artificioso; el uno por duro, el otro por dulce y flexible; éste por grave, aquél por ligero; uno por religioso, otro por incrédulo, etc.392.


No habría cosa más loable que un príncipe que estuviera dotado de cuantas buenas prendas393 he entremezclado con las malas que les son opuestas; cada uno convendrá en ello, lo sé. Pero como uno no puede tenerlas todas, y ni aun ponerlas perfectamente en práctica, porque la condición humana no lo permite, es necesario que el príncipe sea bastante prudente para evitar la infamia de los vicios que le harían perder su principado; y aun para preservarse, si lo puede, de los que no se lo harían perder394. Si, no obstante esto, no se abstuviera de los últimos, estaría obligado a menos reserva abandonándose a ellos395. Pero no tema incurrir en la infamia ajena a ciertos vicios si no puede fácilmente sin ellos conservar su Estado; porque si se pesa bien todo, hay una cierta cosa que parecerá ser una virtud, por ejemplo, la bondad, clemencia, y que si la observas, formará tu ruina, mientras que otra cierta cosa que parecerá un vicio formará tu seguridad y bienestar si la practicas.




De la liberalidad y miseria (avaricia)



Comenzando por la primera de estas prendas, diré cuán útil sería el ser liberal; sin embargo, la liberalidad que te impidiera que te temieran, te sería perjudicial. Si la ejerces prudentemente como ella debe serlo, de modo que no lo sepan396, no incurrirás por esto en la infamia del vicio contrario. Pero como el que quiere conservarse entre los hombres la reputación de ser liberal no puede abstenerse de parecer suntuoso, suceder